UNA FLOR PARA FLOYD

Desde República Dominicana,  en el punto donde colonialistas colgaron la cabeza del anti-esclavista Lemba Calembo, gritamos, el racismo tampoco nos deja respirar. Junto a George Floyd, recordamos el linchamiento de Claude Jean Harri, el asesinato de Ney Henríquez Díaz a manos de la policía. La Sentencia Racista del Tribunal Constitucional. Denunciamos el ataque de nacionalistas contra Afros a los que se les acusa de no ser dominicanos por su color de piel.

El asesinato de Floyd es la gota que derrama nuestra paciencia. Somos parte de una muchedumbre que en todo el mundo grita hambrienta de justicia social: ¡LAS VIDAS NEGRAS IMPORTAN! Las vidas de los pueblos condenados por su origen, por su color o sus rasgos físicos, por su cultura importan! Denunciamos el racismo imperialista de los EEUU, y también el racismo local. Aquí en República Dominicana el racismo está más vivo que nunca… ¡NO PODEMOS RESPIRAR!

Nos unimos al repudio universal por el asesinato de Floyd y de todos y todas las que como él han caído a manos de la violencia policial, institucional, colonial racista y xenófoba.  Manifestamos solidaridad y compromiso para desterrar el racismo del mundo y la falta de aire libertario que asfixió a Floyd y a tantos y tantas hermanxs nuestrxs. Con él demandamos derechos y pago de deudas históricas, reparación a los afroamericanos, a los pueblos afrodescendientes del mundo, indígenas, africanos victimas del colonialismo y el régimen de la esclavitud en las Américas y África.

Nos han matado tantas veces, con cada muerte renacemos. Renace nuestra rebeldía, de frente a un sistema imperialista que asfixia a miles de hombres y mujeres que sufren en carne propia el crimen del racismo de Estado.

Junto a Floyd y su pueblo, marchan y luchan dignamente -también oprimidos,  maltratados de múltiples maneras- nuestros hermanos/as del mundo colonizado, emigrantes árabes, asiáticos, descendientes de pueblos originarios y sectores empobrecidos, que sufren las crueldades de ese poder imperial lleno de odio y vandalismo institucionalizado.

A más de 400 años de la esclavización, a más de 50 años de la llamada lucha por los derechos civiles, apelamos a las exigencias de respeto a los Derechos Humanos de Malcolm X.  Apelamos al sueño de Martin Luther King, ya son ciento cincuenta años después “y el negro aún no es libre” y “todavía languidece en las esquinas de la sociedad estadounidense y se encuentra desterrado en su propia tierra.” Apelamos a Mama Tingo en su lucha por el derecho a la tierra de los campesinos afrodominicanos. Apelamos a la memoria de Liborio,  como él, “¡NO COMEMOS PENDEJÁ!”.

¡Mientras los africanos, afroamericanos, afrodominicanos y afrodescendientes del mundo vivan un estado de exclusión social, de racismo, de pobreza y un régimen brutal policial, no habrá paz

¡NO AL RACISMO! ¡DÉJENNOS RESPIRAR! ¡MIENTRAS NO HAYA JUSTICIA NO HABRÁ PAZ! ¡LAS VIDAS NEGRAS, LAS VIDAS RACIALIZADAS IMPORTAN!

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